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Por otra parte y como no se le volvió a ver por los alrededores, las sospechas se agravaron y nadie dudó que él hubiera sido el autor de tan nefasta hazaña. “Todo fue por culpa de la sonrisa fatal del viejo marinero de la Jerónima”, opinó una de las viejas Mazzini cuando años después recordaba el fuego grande que las había arruinado casi de por vida. “Si señor, solía asegurar, fue por culpa de esa sonrisa fatal”.


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