Descargar

Imprimir

Indice
Así fue como irrespetuosamente, pero sin quererlo, los guayaquileños del siglo XX dispersaron los huesos de sus lejanos antepasados, arrasando el Cementerio donde descansaban sin temor al tiempo, durmiendo el sueño eterno de la bienaventuranza.


Descargar

Imprimir

Indice