Descargar

Imprimir

Indice
Y pasaron dos meses y el tío no aparecería, así es que la abuela empezó a preocuparse por su hermano. ¿Seguiría disgustado con ella? El abuelo, cada vez que le tocaba el tema se reía a más no poder y hasta le aconsejó que lo fuera a visitar como en son de disculpas, lo que la abuela cumplió al pie de la letra siendo recibida en la escalera con esta frase: ¿A qué vienes? ¿A seguirte burlando? ¿No sabes que con los espíritus no se juega, ni con los vivos tampoco? Pero fue desarmado por un beso de la abuela que no contestó tan certera como verídico apotegma y haciendo caso omiso pasó a saludarse con su cuñada que como nada sabía del asunto estaba algo aturdida. Luego se explicó la situación y ellas rieron, pero a él le duró el coraje algunas semanas más, hasta que poco a poco lo fue olvidando y regresó a sus antiguas visitas, aunque ya no hubo más sesiones de espiritismo.


Descargar

Imprimir

Indice